miércoles, 18 de julio de 2018

Charla de aves en el museo de Lobería

El 29 de junio volviendo de mi viaje de observación de cauquenes y luego de pasar por Necochea me dirigí hacia la ciudad de Lobería donde me estaba esperando Susana Gómez, coordinadora del Club de Observador de Aves de Lobería, que me había invitado vía Facebook un mes antes. Llegué al atardecer a una ciudad que solo conocía desde las afueras por donde pasa la ruta, tiene una población de 14000 habitantes, teniendo muy buena impresión de ella, por la limpieza y orden más frecuente de lo común comparado con otras localidades de la provincia.
Una vez llegado a la casa de Susana, de conocernos personalmente y charlar un rato nos dirigimos hacia la sede del Club de Pesca de Lobería donde también se ubica el Museo Gesué Pedro Noseda, lugar donde iba a proyectar una imágenes de mi autoría y hablar sobre las aves del partido de Monte, distrito de donde soy nativo y resido.
Llegamos poco antes de las 19 hs, media hora antes de mi presentación, siendo invitado antes de comenzar a dar un recorrido guiado por las instalaciones del museo. Debe contar que fui sorprendido enormemente por la calidad del material expuesto. lo bien que está presentado y la estética de todo el interior; si bien no es un gran museo de una ciudad mucho mayor  es más grande de lo que pensaba. Allí se exhiben fósiles del Pleistoceno de Lobería, donde abundan los Xenartros como gliptodontes y perezosos gigantes, réplicas de caparazones de algunas especies de gliptodontes y cráneos de  Smilodon entre otros. Siguiendo el recorrido nos encontramos con utensilios y artefactos hechos por los primeros pobladores de Lobería, fechados tanto como 11500 años antes del presente.


Caparazones de gliptodontes de diferentes géneros

Esqueleto completo de Scelidotherium, muy importante ya que solamente hay 3 en esas condiciones en el país

Ilustración de las sierras del sistema Tandilia al norte de Lobería con humanos acechando la megafauna de fines del Pleistoceno

Más adelante está el sector donde hay animales taxidermizados, la mayoría de ellos corresponden a animales de la zona.
Raya gigante pescada en 1962

Artefactos líticos de los pueblos originarios


Tanto el Club de Pesca como el museo fueron fundados por Gesué P. Noseda  y Horacio Cerimelo en 1959.
Luego de la visita a la exposición del museo fui a un salón que está al fondo del predio, que para ese momento estaba con  más de 20 personas esperando las presentaciones sobre aves; la primera fue de Susana y era un vídeo de unos pocos minutos realizado por ella donde mostraba a la recientemente elegida ave de Lobería, el churrinche (Pyrocephalus rubinus), mostrando diferencias entre machos y hembras y  comportamientos, rematando el vídeo con una curiosidad para la mayoría de los presentes, una filmación de una raza que hay en la zona costera de Perú que es de tonalidades negruzcas, tanto machos como hembras y que había filmado pocos días antes. Luego estuvo mi charla que duro caí una hora y media y de la cual hablé sobre las aves del partido de Monte, que si bien no es muy diferente de la de Lobería por estar en la misma ecorregión, el pastizal pampeano, está unos 350 km más al norte y recibe algunas influencias de la región mesopotámica y algunos migrantes ocasionales que no llegan a Lobería, haciendo hincapié en algunas de estas aves y en imágenes que obtuve en las lagunas de mi zona, en especial las que tomé desde dentro de ellas con escondites.

Susana Gómez antes de proyectar y comentar su vídeo sobre el churrinche




Foto grupal con parte de los asistentes


Fue muy emocionante para mi tener tanto público para una actividad que no está muy desarrollada en Argentina que es la observación de aves, aunque afortunadamente está creciendo a un buen ritmo. Gran parte de los asistentes eran miembros del COA, gente muy amable con los que pude dialogar en el lugar y luego en una cena que se hizo en la casa de la coordinadora, disfrutando una sabrosa cena y buenos momentos de intercambios de opiniones y charla amena, que quedarán para siempre entre mis apreciados recuerdos.
Pasada la medianoche nos retiramos a descansar, con la expectativa de recorrer los campos en una salida de observación, pero eso lo contaré dentro de poco tiempo.

Enlaces externos
Ciencia en Red 
Museo Gesué Pedro Noseda (facebook) 
Club de Pesca Lobería (evolución histórica de la institución)
Gesué P. Noseda (UNMdP)

domingo, 15 de julio de 2018

Tuquito chico (Legatus leucophaius)

ORDEN PASSERIFORMES
FAMILIA TYRANNIDAE
Status de conservación según BirdLife: preocupación menor

Habita selvas y montes en las Yungas y selva Paranaense en nuestro país.
Se alimenta de insectos voladores que captura haciendo vuelos cortos desde un posadero despejado que pueden ser ramas externas de los árboles, cables, antenas, etc.
Utiliza nidos abandonados de otras aves, que tengan forma cerrada, como los de los boyeros. La hembra pone 3 huevos pardos con líneas y manchas negras más concentradas en el polo mayor. La época reproductiva es entre octubre y noviembre.
Mide 15 cm.



miércoles, 11 de julio de 2018

Sur bonaerense III (Puerto de Quequén)

Como conté antes en mi última nota luego de visitar Balneario San Cayetano me dirigí hacia la ciudad de Necochea exclusivamente a la escollera del puerto, donde están los lobos marinos sudamericanos (Otaria flavescens) que de por si vale la pena observarlos, aunque mi objetivo principal era ver si había paloma antártica (Chionis alba) y si era posible mejorar fotos de la especie que ya había visto en ocasiones anteriores en los puertos.
Necochea es una ciudad de mediano tamaño de acuerdo a parámetros de lo que es Argentina, con unos 120.000 habitantes junto a la vecina localidad de Quequén, del  otro lado del río homónimo y en la actualidad forma prácticamente un centro urbano unificado junto con Necochea. En la desembocadura del río y en la localidad de Quequén se encuentran las instalaciones principales del puerto, del lado de Necochea en cambio está la escollera y el apostadero de los lobos marinos.
Luego de atravesar toda la ciudad, algo de tránsito y semáforos llegué al apostadero de los lobos marinos. Tal vez por el día soleado había gente que iba y venía en autos desde una punta a la otra de la escollera, algo que perturbaba seguramente a los lobos marinos, los automovilistas les pasaban muy cerca, quizás molestos porque varios de ellos pasaban de un lado al otro de la alzada con su lento desplazamiento característico, no vi mucho respeto hacia estas criaturas; no había nadie que controle el lugar, suele haber personal de Prefectura Naval pero no vi  a nadie en ese momento, en especial para resguardar a transeúntes desprevenidos que podrían ser heridos si se acercan demasiado a los mamíferos acuáticos; incluso podría haber personas que molesten a otras o cometan delitos, no falta nunca el que grita algo desde un auto en marcha cuando uno saca fotos.

Ni bien llegué enfilé para la escollera pero al ver mucho tránsito en tan angosto camino viré hacia atrás antes en un sector de banquina ancha y me volví  hasta estacionar en un terreno descampado que funcionaría como un estacionamiento público improvisado. Caminé unas decenas de metros y los  otáridos me recibieron con su penetrante hedor pero no le di importancia ya que vi varias palomas antárticas y una gaviota disputándose un festín, que no era cosa que materia fecal de lobo marino, sin dudas una situación hermosa para fotografiar aves y su comportamiento, solo los que nos gusta la naturaleza creo que podemos sentir gusto en hacer fotos y una filmación sobre esa clase de alimentación de las aves.


Paloma antártica (Chionis alba)



Gaviota cocinera (Larus dominicanus) juvenil










Estuve muy compenetrado con ver y fotografiar que ya casi ni me daba cuenta de la fragancia que despejaba mis fosas nasales, más cuando me voy a un costado de la lobería y a orillas del agua, entre los  lobos y dos pescadores humanos, desde allí algunas aves recorrían la costa caminando en busca de restos de piel, basura, materia fecal y vaya a saber uno que otro delicatessen para engullir. En un momento mientras fotografiaba las palomas antárticas un macá plateado había pasado cerca mí nadando y zambulléndose reiteradas veces, solo lo vi desde atrás y algo alejado, de todas maneras le hice fotos porque hacía más de un año que no veía a esta especie.


Lobo marino sudamericano (Otaria flavescens)







Macá plateado (Podiceps occipitalis)












Mucho más no se veía, solamente algunas gaviotas yendo y viniendo, los lobos marinos descansando; como las palomas antárticas se fueron retirando de mi vista detrás de los lobos marinos y a medida que el sol iba bajando me di cuenta que era tiempo de terminar con la observación y emprender camino a la localidad de Lobería, distante a poco más de 50 km, donde debía encontrarme con la gente del COA y dar una charla de aves, pero eso lo contaré en la próxima entrada.